viernes, 28 de agosto de 2020

- Exodo de Egipto. Interpretación

ISRAEL EN EGIPTO, (antes del Exodo):
1-Abraham es llamado por Dios a dejar la casa de su padre, Taré, y establecerse en la tierra dada originalmente en Canaán, pero que ahora Dios le promete a Abraham y su descendencia. Será Isaac el hijo de Abraham quien va ser el heredero de la Promesa de Dios y de poseer en herencia la tierra de Canaan. 
Abraham compra una tumba (la Tumba de los Patriarcas) en Hebrón para ser la tumba de su esposa Sara, estableciendo así su derecho a la tierra; en la segunda generación su heredero Isaac contrae matrimonio con una mujer de la familia, excluyendo así a los cananeos de cualquier herencia. 
Abraham, tiempo después, contrae matrimonio con Quetura y tiene seis hijos más, pero a su muerte, cuando es enterrado al lado de Sara, es Isaac quien recibe «todos los bienes de Abraham». La creencia en una Tierra prometida por Dios forma una parte nada despreciable de la fe esencial de Israel desde hace casi 4.000 años. 
El patriarca Abraham, ya en el siglo XVIII aC, contempló esa tierra como parte de la promesa que Dios le había hecho y que se cumpliría a través de su hijo Isaac. Ese sueño no llegó a verse realizado hasta casi medio milenio después cuando, tras salir libres de Egipto, los israelitas entraron en Canaán. Los especialistas discuten en la actualidad si la llegada se produjo en el XV o en el XIII aC.
Abraham baja desde el Neguev, el desierto en Canaan, a Egipto. Abraham vivió bastante tiempo después. Tras la muerte de Sara, tomó otra esposa Quetura y tuvo con ella seis hijos, Zimram, Jocsán, Medán, Madián, Isbac y Súa.
foto de la Estela de Seti I, localizada en Bet-Sean
Mario Liberani, catedrático en la Universidad de Roma, hace la siguiente referencia sobre la posible mención de Abraham: "Una estela de Seti I procedente de Bet-Sean 1289 aC hace referencia a luchas entre grupos locales, cuyo escenario es la zona circundante de la propia Bet-Sean, y que son presentadas como síntoma de la irremediable anarquía de la población local. La estela nombra, a parte de los Habiru del monte Yarmuti a una tribu de Raham. Suponemos que los miembros de dicha tribu se definen como hijos de Raham y que su antepasado fuera un padre de Raham, que es el nombre del patriarca Abraham".
2-José en Egipto: José fue uno de los doce hijos de Jacob. Habia nacido de Raquel, la esposa amada de Jacob y era el hijo preferido de su padre; sus hermanos, nacidos de Lea o de las concubinas de Jacob, lo envidiaban por eso, al punto de venderlo como esclavo. Fue llevado a Egipto donde, después de ser acusado injustamente de adulterio por su dueña, estuvo en prisión. Al interpretar un sueño profético del Faraón, fue liberado y elevado a la categoría de chaty. En tiempos de hambruna salvó al pueblo egipcio e hizo entrar en el país a su familia, perdonó a sus hermanos y les otorgó el país de Gosén, donde se convertirían en el pueblo de Israel
Sus hijos Efraín y Manasés, nacidos de la egipcia Asenat, constituyeron dos de las doce tribus de Israel, conocidas como Casa de José.
Esta historia refleja una realidad histórica: en caso de hambruna, la población de Canaán emigraba a Egipto en busca de alimento, porque allí las cosechas eran abundantes y no dependían de las lluvias, sino de la crecida del Nilo. La Biblia, en el Génesis, recuerda este hecho en las "bajadas a Egipto" de Abraham o de los hijos de Jacob.
Estos pobladores de lengua semita, como los judíos, dominaron el Delta durante un siglo. Se denominaban a sí mismos aamu, "asiáticos", aunque son más conocidos como hicsos, del egipcio heqa khaseshet, "soberanos de países extranjeros".
Los egipcios, con capital en Tebas y adoradores del dios Amón, comenzaron una "guerra de liberación" contra los hicsos que culminaría en tiempos de Ahmosis (1539-1514 aC.), el fundador de la dinastía XVIII, con la derrota hicsa y la unificación del país. Avaris fue destruida y los hicsos volvieron a Canaán.
En la foto los hebreos esclavos del Faraón con sus trabajos:

El arqueólogo I.Finkelstein indica: "sabemos que algunos fueron asignados como esclavos para cultivar la tierra de las fincas propiedad de los templos. Otros lograron ascender en la escala social y acabaron siendo funcionarios del gobierno, soldados e incluso sacerdotes."
Es curioso lo que apunta el egiptólogo Kenneth Kitchen, reconocido experto de la XIX Dinastía egipcia que trabaja en la Universidad de Liverpool.
Éste indica que el precio de las 20 piezas de plata por la venta de José como esclavo (Génesis 37:28) se ajusta al periodo hicso y no al periodo persa (como lo encuadran quienes afirman que la narración bíblica se hizo en este último) donde la venta de un esclavo era de 120 piezas de plata, confirmando así la ubicación de la historia de José en el periodo que relata la Biblia.
3-los hebreos en Egipto. La presencia de semitas en Egipto en el segundo milenio aC, está abundantemente verificada por hallazgos arqueológicos y textos históricos. Las pinturas de la tumba de Jnumhotep II en Beni Hasan (Dinastía XII) muestran a cananeos bajando a Egipto, con animales y bienes.
Invasión de los hicsos: foto de la Tumba de Jnumhotep II.
Sobre 1800 aC y a través de un proceso gradual, se realizó una invasión pacífica de Canaán a Egipto, culminando en el establecimiento de una nueva dinastía, la XV conocida por el nombre de Hicsos "Soberano de países extranjeros", con capital en Avarís "Tell ed-Daba", situada en la zona oriental del delta del Nilo. (Es en este contexto donde podemos ubicar la entrada de la familia de Jacob en Egipto.)
En el canon de Turín aparece la lista de reyes de esta dinastía que fue expulsada por el faraón Amosis en 1570 aC, cuyos hechos se encuentran narrados en la tumba del marino y militar Amosis hijo de Abana (necrópolis de El-Kab.) Este faraón llegó a perseguir a los Hicsos hasta Sarujén cerca de Gaza, y la asalta tras un largo asedio.
La primera mención hallada de Israel fuera del texto bíblico, se encuentra en la estela del faraón Merneptah 1230 aC, hijo de Ramsés II, descubierta por Sir Flinders Petrie en 1896, en el templo de este faraón en Tebas. Con una altura de 225 cms en granito negro, contiene himnos que celebran la victoria sobre los enemigos en una campaña suya a través de Canaán. Y cita unas ciudades: Ascalón y Guezer así como al pueblo de Israel.
foto de la ampliación, donde aparece el nombre de Israel.
El arqueólogo Manfred Bietak, director del Instituto Arqueológico Austriaco y al mismo tiempo director de la excavación en el yacimiento de Tell ed-Daba, aporta el hallazgo de cabañas de Juncos de más de 3.000 años de antigüedad, pertenecientes a trabajadores (tal vez esclavos), con la misma planta y distribución que las antiguas casas israelitas de cuatro habitaciones, identificadas en Medinet Habu, frente a Luxor.
Algunos autores niegan el Éxodo, basándose en la inexistencia de expresiones sobre Israel en Egipto. Pero es manifiesta la costumbre de los egipcios de borrar todo lo que no era de su agrado como, por ejemplo, Akhenatón, llamado el faraón hereje, al que sus sucesores intentaron borrar su memoria, debido a que sus ideas religiosas chocaron con las propias de la tradición egipcia, o como el faraón Tuthmosis III destruyó los registros de la reina Hatshepsut, suegra de éste a quien detestaba.
Amenofis IV, faraón conocido como Akenatón
Según Roger y Messod, el famoso Éxodo bíblico fue la expulsión de Egipto de los habitantes monoteístas de Aket-Aton. Ésta era la ciudad de Akenaton y de su mujer Nefertiti. Akenatón perteneciente a la XVIII dinastía en el Imperio Nuevo de Egipto que reinó entre los años 1353–1336 aC. Akenaton adoraba a un solo Dios y era, por lo tanto, monoteísta. Le sucedió Tutankamon y, a éste, el faraón Aï, que reinó del 1331 al 1326 antes de Cristo. Fue precisamente este último faraón, furibundo politeísta, el que dio la orden de expulsar del país a los habitantes monoteístas de la ciudad de Aket-Aton. Más aún, los egipcios expulsados hacia Canaán, provincia situada a 10 días de marcha desde el valle del Nilo, no se llamaban hebreos, sino yahuds (adoradores del faraón) y, años después, fundaron el reino de Yahuda (Judea).
4-Moisés y el Exodo
Moisés fue criado en la corte de los faraones (su nombre es egipcio y se habla de un niño abandonado y salvado de las aguas del Nilo). Parece ser que, hacia 1.230 o 1.250 aC, Moisés se retiró a meditar al Sinaí, donde recibió el llamado divino que le ordenaba liberar a los hebreos refugiados en Egipto y sometidos a duras condiciones de cautiverio. Consiguió unificar a varios clanes hebreos partidarios de regresar a la tierra de Canaan e iniciar con ellos un largo viaje hacia la «Tierra Prometida», huyendo de la persecución del faraón egipcio Ramsés II.
La existencia de numerosos nombres de origen egipcio en el relato bíblico, como indica el conocido erudito John Bright, son testimonios indirectos de la presencia de Israel en Egipto: Jofni, Finefás, Merarí, predominantemente en la tribu de Levi.
Otros nombres como el lugar de acampada Pi-hahirot (Fejirot) y Migdal aparecen en inscripciones egipcias, aunque estos lugares no han sido identificados con seguridad. Sí en cambio ha sido identificado Baal Safón cuyo nombre viene de un dios cananeo. Igualmente las ciudades de Pitom y Ramesés (Éxodo 1:11), la primera localizada en Tell-er Rettabeh al oeste del lago Timsá (noreste de Egipto), la segunda es la antigua capital de los hicsos Avaris reconstruida por Seti y su hijo Ramsés II.

Estatua de Ramsés II y se esposa en Abu Simbel (Egipto)
Tanto la biblia como los cronistas posteriores mencionan siempre a propósito de Moisés su papel de líder religioso, las relaciones con la población asiática y la enfermedad (plaga). Algunos estudiosos han encontrado estos tres elementos en una fase concreta de la historia del antiguo Egipto: la dinastía XVIII (1552-1305 aC.). 
En este lapso de tiempo Egipto sufrió tres experiencias que le afectaron profundamente: la dominación de los hicsos, la revolución religiosa llevada a cabo por el faraón Akenatón –quien suprimió los cultos tradicionales e impuso el culto a Atón, el disco solar– y una plaga de peste que asoló Oriente Medio.
Jan Assmann considera que los sucesos traumáticos que vivieron los egipcios en la dinastía XVIII originaron un relato en el que aparecían invasores asiáticos, un líder religioso y una plaga. Como el recuerdo de Akenatón, el faraón hereje, quedó borrado, su puesto lo ocupó un nuevo protagonista, Moisés. La tradición oral egipcia sería luego adoptada por los cronistas judíos que redactaron la Biblia.
5-Sobre el Exodo:
la ruta que, según la Biblia, tomaron los israelitas es la misma que siguieron dos esclavos que habían escapado de Egipto en el siglo XIII aC. y cuyas andanzas quedaron consignadas en el Papiro Anastasi V.
Cabe pensar asimismo que el éxodo desde Egipto podría reflejar otros episodios históricos en los que los israelitas se habrían visto fuera de su país, esclavizados y anhelando el regreso a su patria. La ciudad egipcia de la cual salen es Ramesés, dirigiéndose hacía Sucot.
Después del Mar Rojo, los hebreos se adentraron en el desierto de Shur o Etam y tres días después llegaron a Mara, desde Mara se trasladaron a Elim, un oasis de doce fuentes de agua, luego se adentraron el desierto de Sin en dirección al monte Sinaí orillando el Mar Rojo; ya habían transcurrido dos meses desde la partida de Egipto. Aquí se verifica el evento del maná proporcionado por Dios.

Durante la travesía, Moisés dijo haber recibido varias revelaciones directamente de Dios, con las que dio forma a la religión judía: una alianza entre el único Dios (Yahvé) y el pueblo hebreo, que en adelante se mantendría fiel al monoteísmo fundado por Abraham; y un conjunto de leyes que incluían el culto del «Arca de la Alianza», la instauración del clero y diez mandamientos de orden moral y religioso.
Es innegable la fuerza de una tradición histórica, de la que toma su identidad Israel, fundada sobre unos acontecimientos que marcan la religión monoteísta, y que parten de una esclavitud inconcebible de memorizar para el honor de un pueblo, sino fuera por el suceso trascendental y extraordinario narrado.
Otras referencias internas en el texto bíblico son el origen del nombre de Yahveh (Jueces 5:4) en el Sinaí, o el trasfondo del Pacto de Moisés en el ámbito de otras leyes existentes en la Edad del Bronce, como el descubierto en los archivos hititas.


6-ISRAEL EN EL DESIERTO
Nos dicen los que niegan la fiabilidad de la Biblia que no hay rastros arqueológicos del paso de los israelitas por la península del Sinaí. Ni en Cades-Barnea, Esión-Gueber, Arad, etc. en el Bronce Tardío. Pero, sería poco más que imposible encontrar hallazgos en el desierto, de un pueblo que está de paso hace más de 3.000 años.

Por otro lado la arqueología constata un gran cambio en el último tramo de la Edad del Bronce. Sobre diferentes ciudades se levantan construcciones más pobres que las anteriores. En la zona montañosa se producen nuevos asentamientos, con una configuración agrícola y ganadera. La cerámica usada es tosca y pobre, la distribución de las construcciones es la típica "casa de cuatros habitaciones", e incluso la alimentación, no encontrándose restos de cerdos en los poblados.
Ya el desierto de Sin, la congregación se trasladó desde locaciones como Dofca, Alús y en Refidim en Horeben el desierto de Parán, un lugar sin agua, allí combatieron por primera vez como un pueblo a los Amalequitas venciéndoles (Éxodo 17:13). En este lugar, Moisés golpea una roca con su vara y brota agua potable.
Desde Refidim, el pueblo hebreo entró al desierto del Sinaí y acamparon en el contorno del o monte Sinaí ó monte Horeb a los 90 días de haber salido de Egipto, y es el lugar donde Moisés recibió los Diez Mandamientos o Decálogo, además se constituyó el Sacerdocio de Aarón o levítico, las primeras leyes civiles y religiosas en el pueblo judío, adicionalmente se construyó el primer Tabernáculo, el Arca de la Alianza. (Éxodo 25:10). En este lugar permanecieron dos años y dos meses y al salir del Sinaí, el pueblo judío estaba regido en todo aspecto legal, civil, moral y religioso. (Éxodo 10:11).
 foto de Jebel Musa, lugar donde la tradición ubica el monte Sinaí.
Desde Sinaí partieron al desierto de Parán y habitaron en Kibrot-hataava (Éxodo 11:35) para trasladarse a Hazerot en pleno desierto. Desde este lugar, Moisés asigna a doce espías para reconocer la tierra de Canaán (Éxodo 13) desde el monte Neguev en el desierto del mismo nombre. Mientras tanto, la congregación avanza a Ritma y de allí a Rimón-peres. La tierra de Canaán reconocida estaba habitada por jebuseos, anacitas, amalequitas, amorreos, y cananeos.
Monte Sinaí en la Peninsula del Sinai (Egipto)
En este lugar fueron condenado por Dios a cuarenta años en el desierto de Neguev, Israel intenta rebelarse ante la condena en el desierto pero son derrotados por los amorreos liderados por el rey de Edom y los obligan a permanecer entre Cades, el desierto de Moab y el Neguev y allí permanecen casi 40 años.
Cuando se cumplieron 38 años, y hubieron fallecidos toda la generación adulta, la generación precedente pudo por fin entrar a Canaán teniendo como líder a Josué (Deuteronomio 2: 14 -24). Moisés no es autorizado a entrar a Canaán y sólo se le permite observar la tierra de la herencia desde el monte Pisga o Nebo (Deut. 3:27/ Deut. 32: 48-52) para fallecer en el mismo monte y ser enterrado en Moab.





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